domingo, 4 de junio de 2006

Lastimero, muy lastimero...

Una persona dejó dos comentarios sobre el proyecto del Misal:

"No soy religionario (sic) de nada. La fe no se juega en base a rituales estúpidos como tú planteas confeccionar. Debes estar muy cagado internamente como para intentar tener tu propio ritual. Ojalá en tu paso no hayas destruido a otros por querer tener algo bajo tu concepción. Dios y el Señor de Señores, al cual tú le quieres cambiar la cara, no está (sic) en basuras tan superficiales. Descubre su cara en weás (sic) más sencillas y no en tu visión egoísta por querer saber a qué se debe tu miseria.... Lastimero, muy lastimero....

"Y no pienses que serás mejor por inventarte una nueva fe. Eres sólo un hombre más en el mundo, si es que se te puede llamar hombre, porque por lo visto en tus escritos eres un homosexual, desgastado e infeliz. Qué penca.... Lo lamento por tu miserable concepción de un ser superior. ¿Y qué es eso de diosa? Yo conozco homosexuales pero no son tan fantasiosos en sus vidas como tú.

Respecto a estos insultos, tengo que admitir que este tipo tiene razón en un punto: soy muy lastimero, una loca melodramática. Hago esfuerzos por no serlo, pero ahí sale siempre el patetismo. Lo que me sorprende es que con el Misal yo quería hacer un canto feliz, porque el Misal es mi camino de reconciliación con la fe. Y en ese camino, el hecho que sea maricón es un accidente. Todos tenemos derecho a construir nuestra propia religión. Los herejes del siglo I ofrecían a la gente la posibilidad de conocer a Cristo desde sus propias y personales vidas. Les decían que Dios y Cristo estaban en sus corazones.

Mi amigo Juan Luis me dijo al pasar que todo el proyecto de "Cristo Amante" es muy fuerte, impresentable en cualquier espacio público. Es cierto que los católicos o cristianos van a considerar mis poemas como insultos personales y colectivos. El tipo de los comentarios vetó mi intención de cambiarle el rosto al Señor. Mi deseo no es insultar, es crear. La Iglesia (en todas sus variantes) ha perseguido, asesinado y marginado a los maricones a lo largo de siglos. Nos han llamado enfermos y criminales. Por lo mismo, siento que estoy en mi derecho a subvertir la imaginería católica, para colocarme en el lugar del que nunca debí ser apartado: de la mesa de Cristo, de su boda y de su Reino aquí en la Tierra.

Y tú, quienquiera que seas, homofóbico, católico o evangélico, puedes irte al demonio.

martes, 21 de marzo de 2006

Misal

Estos poemas son los primeros borradores de un nuevo misal pagano o de la diosa. La idea es mantener la forma del ritual católico, pero subvertir la fe de lo masculino a lo femenino. Aún me falta darle una estructura de conjunto a mi misal, para que de verdad simule un rito completo. De hecho, ya no será una cena conmemorativa, sino más bien una boda, como el Cantar de los Cantares. Eso es mucho trabajo y será lento. Por mientras, les dejo los primeros arrebatos del proyecto. Como comentario personal, puedo decir que la liturgia romana aún causa en mí esa emoción de niño cuando esas palabras eran el dios furioso del desierto hablándome. Por lo mismo, quiero recuperar esa poética para mi nueva fe y de paso cometer deliberadamente una herejía contra la puta madre iglesia. Aún hay arrianos y cátaros sueltos por este mundo de dios.

Gloria

[1] Te saludo, te amo, te adoro,
Jesús Cristo,
esposo siempre despierto,
padre de mis abrazos,
hijo de mis besos,
hermano siempre ardiente.
Coloco en tu frente
la luna menguante
para que me desposes,
ahora y siempre
por los siglos de los siglos,
amén.

[2] Porque eres carne
para compartir mi cama,
porque eres verbo
para compartir mi casa,
porque estás sentado a mi izquierda,
sé feliz conmigo,
porque sólo tú eres santo,
sólo tú, señor.

Credo

Creo en la diosa madre,
siempre viva, siempre muerta,
bailarina de los ciclos,
esposa de su único hijo,
Jesús Cristo,
llamada a amar y a odiar
con la fuerza de su vientre,
siempre fértil, siempre estéril.
Creo en los esposos sagrados,
en la apóstol María Magdalena,
en la niña Sara,
en los hombres hermosos,
en las mujeres descalzas,
en la comunión de los sexos
y en la muerte eterna.
Por Cristo, esposo nuestro,
amén.

Memento

Por mi amante, con él y en él,
a ti, hermano y esposo,
en unidad con mi cuerpo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos,
amén.

Prefacio

V. Que la diosa sea contigo.
R. Ella nunca me abandona.
V. Levanta tu boca hacia su sexo.
R. ¡Ya estoy unido a nuestra madre!
V. Demos gracias a la diosa.
R. Es justo y necesario.
V. En verdad es justo y necesario,
darte gracias por este paraíso,
breve, finito,
que arde sobre la cabeza
de nuestro amigo electo
y de nuestra amiga dormida,
por eso los ángeles
no cesan de cantar tus alabanzas:

Santa, santa, santa,
es nuestra señora,
que acoge el cielo y la tierra,
¡Hossana en las alturas!
Bendita sea la que venga
en nombre de la madre.

Confiteor

Por eso confieso, hermanas,
que he pecado,
por mi amor, mi amor,
mi gran amor,
por eso pido a
Santa María Magdalena,
encarnación de la diosa,
y a ustedes, hermanas,
y a los muertos que me acompañan,
que no se fijen en mis faltas
sino en la fe
de esta nueva Babilonia,
amén.

lunes, 6 de marzo de 2006

La Montaña Quebrada


Ver la película Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) fue una experiencia dolorosa y a la vez constructiva como una fábula. Me imagino que si los protagonistas hubieran sido dos mujeres o un hombre y una mujer, el impacto habría sido el mismo. Me toca el amor mudo, trancado, que sólo puede salir en los abrazos que parecen golpes contenidos. Me toca el amor que perdura, culpable, después de la muerte. Me toca la soledad que no tiene salida. Eso es lo que me causó dolor: la cobardía de no aceptar que la vida sólo puede ser plena con tu esposo (o esposa), a pesar de todas las excusas que dan la exclusión, la discriminación y el odio. Yo no quiero morir mirando una camisa manchada con sangre y una postal de la Montaña de Lomo Quebrado.

De Jack a Ennis

Torpes son tus besos
como animal solitario.
Torpes son tus abrazos
como golpes contenidos.
Pero aquí estamos
en esta montaña
que tiene el lomo roto,
como caderas
como nuestras caderas.

Si te beso, Ennis,
es porque somos hombres.
Si me abandonas
es porque me amas.
Es esta la comida
para los hombres divorciados
de la vida.
La comida que había en tu pecho,
que había en mi espalda,
en la noche helada
en que te convertiste en mi esposo.

No te preocupes ni llores.
Iremos a la montaña
de nuevo a encontrarnos.
Porque allí estaremos desnudos
como niños
y la muerte será una risa
entre los caballos salvajes.
Porque te amo, Ennis,
y en mis brazos siempre habrá peces
para alimentar tu vejez
de vaquero, de vuido,
de hombre enmudecido.

viernes, 27 de enero de 2006

La Sagrada Familia


Hay cuatro nuevos poemas, tres dedicados a una ex pareja y otro a la auto conmiseración. Para presentarlos, me gustaría hacer alguna analogía con San Juan Bautista anunciando la buena nueva. El "salmo responsorial" es una nota oscura, húmeda y mal oliente. Luego aparecen luminosas (al menos para mí) las "santísima trinidad" y la "sagrada familia".

Una justificación: El tema de los hombres esposos ya ha sido abordado por Whitman. El tema de los esposos sagrados es un arquetipo más antiguo aún. La familia es uno de los símbolos más estimados del catolicismo.

(La imagen es una reproducción de un friso egipcio del año 2.350 antes de Cristo. La pareja es Nianchchnum y Chnumhotep, y así fueron retratados en su tumba común en Saqqara).