Cristo amante es una colección de poemas centrados en la exploración homoerótica, herética y pagana del cristianismo y de la liturgia romana. Cristo amante es el esposo y, por lo tanto, la salvación no mediada, el fuego siempre ardiente y el agua siempre fresca. Cristo amante es el antiguo Cristo de los gnósticos y de las desaparecidas sacerdotisas cristianas.
sábado, 25 de abril de 2015
stabat mater
domingo, 23 de noviembre de 2014
Jacqueline du Pré
torcida,
silenciada de manos y muslos,
así desaparezco.
Así también ella golpea el aire
y las cuerdas,
salvaje,
y mi silencio se transforma
en manos y muslos como moldes vacíos de tu cadera,
porque la du Pré,
me ahoga la garganta con dedos
que apenas vibran
y expanden mis costillas como paisaje,
como esa caja de madera
que canta entre sus muslos de puta
torcida,
salvaje.
Así es como yo te escucho,
tus simples historias,
y resucito un momento
para poner atención al sermón junto al lago,
en donde tu vida simple,
tu vida dulce,
es el tonto lugar donde quisiera abrigarme,
tal como me abrigas cada día
con tus palabras de niño,
con tu torso salvaje.
martes, 16 de septiembre de 2014
ars ethnica
las aves atrapadas en el telar
[2] [arte textil]
de tu entrepierna
hilan la serpiente de dos cabezas
a mi torso va la geometría
tosca de tu muslo
y sangra hermoso la tela en el telar
bicéfalo
arriba abajo sobre sí misma
así como bajo la manta
montas y monto la boca
en la entrepierna
este textil no tiene principio
ni fin
se arrastra
sisea
con el olor de cien artesanos
así me unges los hombros
sin límite a izquiera y a derecha
para estrecharte
como tumba abierta
bendito sea yo
paralelo
portador
de la lluvia rígida de sierpes
[3] [arte cerámico]
para abarcar tu espalda
para abarcarla húmeda
para encerrarla en mis brazos
y dejar mi boca en tu oreja
como palabra:
inmenso
mundo
inabarcable;
rompo acá la vasija
en que me he colocado
abrazando mis piernas
la rompo para herirme los pies
con los trozos
de tu ira;
para trazar en rojo mujeres
y sacerdotes geométricos;
para recoger el agua en el barro
embellecido
por el fuego;
para beberla y dejarla escurrir
por tu espalda
dura como cuero estirado mojado seco
dura como estas piezas
con pictogramas
que ya no tienen poetas;
como estas vasijas
sin manos
polvorientas
llenas de maíz y de dientes como piedras
[4] [orfebrería]
así como las abandonaban en el agua
así entre tela entre brazos
inmóviles
así busco un lugar,
el sol se funde se golpea
la luna pende de tu frente
así es como los muertos se coronan
ya sin sangre ya sin agua
brillan donde sueña la serpiente,
así busco un lugar
para abandonarte con las joyas del rey
y del sacerdote
para que te hundas sin poder ni rezos
para mí,
porque la luna se golpea se funde
y el sol brilla en mi frente,
mira mis ojos que dirigen las mareas,
yo me entierro solo
con las estrellas encerradas en mi boca.
lunes, 4 de agosto de 2014
viviendo una mentira/ aimee mann//
en el espejo retrovisor
y arreglar tu pelo
Si no hay nadie ahí
por qué te importa
Así es como dejo que pienses
que no hay testigos
para todos tus crímenes
Siempre supe lo que eras:
un trepador que sube
Nadie guarda rencor
como un niño genio
que ya pasó su mejor momento
y que dora su jaula
una barra a la vez
Porque en todos los brazos abiertos
hay un hombro frío
que espera para convertir
personas en culpa
puentes en fuego
Una chica justo aparece cuando
tu suelo es inestable como hojas en un árbol
Y crea para ti una persona o dos
o una mitología completa
Ahora hay demasiados cocineros
pero te gusta cómo se ve
cuando te hacen una reverencia
y te dicen "jefe"
Pero los poderes que eran,
fueron investidos en ella
y ahora ganar significa perder.
Vivo una mentira
Tú también la vives
porque la vivo contigo
Vivo una mentira
un mentiroso se da cuenta
Así que solo hay que esperar a que se rompa esta cáscara//
jueves, 27 de febrero de 2014
esta noche qué es mejor
avanzar dentro del río suave verde y frío
con piedras en la garganta
como Virginia---
será mejor hundir la cabeza en la cocina
y ahogarme inflamarme con gas
los pulmones como Sylvia---
talvés mejor dormir vestido de blanco
en una casa abierta como prado
como Emily---
no lo sé, en un momento, puedo pasar
por la estrecha puerta de la morfina
y desaparecer con el rostro deformado
y las manos hermosas
como Cristina---
o esta noche, podría caer al suelo
y despedirme de mí mismo con un beso dulce
sola en una cama de hospital
como Norma---
no sé qué es mejor esta noche,
todas ellas ya están muertas
y ya no soy el niño enamorado del suicidio
ni de la sangre en el escenario,
estoy viejo
y espero la muerte en platea
y lloro cuando Virginia entra en un río de papel
y se hunde con piedras de papel
teátricamente ---como yo.-
así es que
que siempre me negabas,
del mismo modo que mis brazos no alcanzaban
para el mundo en tus espaldas,
del mismo modo que tus piernas
me apresaban en las noches dormidas y violentas,
así es que ---no tengo nada que decirte---
porque mis palabras ahora son piel oscura
extendida sobre mi cabeza
---como alas---
y no pasan de la garganta
como garras que se despedazan
vanamente en herirme
esa es la herencia de tus maldiciones:
el demonio que me vela
---noche y día---
que no me desampara ---noche y día---
dulce compañía
que me aparta de ti
con la afasia de niños violados
así es que ---no tengo nada que decirte---
porque nos negaste
el paraíso del perdón
el paraíso de las espadas que cercan el edén
la boda
que las niñas llaman reconciliación
eso que es para novios
y no para leprosos
que es para familias sagradas
y madres que amamantan
no para ti, que me odias
no para mi, que te odio.-
lunes, 10 de febrero de 2014
museo
Los tres tienen ojos vacíos de vidrio.
Están ricamente vestidos
como príncipes
en tierra de indios.
Los tres están serenos como la Trinidad
compuesta por Cristos.
Tres hombres. Tres machos.
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Están junto a mi cama.
Sin piedad.
Sin pena.
Con labios como rosas del Nuevo Mundo.
Los miro a través de la fiebre.
Los miro a través del sudor.
Son esfinges que no esperan preguntas
ni dan respuestas.
Los tres cumplen muy bien su tarea:
Atraviesan
costilla pulmón corazón
sábana colchón madera.
Me inmovilizan con el dolor
y esperan que me muera,
que deje de acariciar las espadas
con la imperceptible marea
de mi tórax
respirando.
Los miro y pienso en la Mater Lacrimosa,
con el corazón de plata
decorado de dagas.
Pero yo no lloro a mi hijo muerto.
No tengo a quién llorar.
Sólo soy una exhibición,
una pieza de catálogo,
un enfermo, un depósito,
escoltado
por tres soldados primorosos.
amanecer
suave como los motores
que se calientan al amanecer?
¿Eres tú el que me llama
con el clap de las puertas
de los autos
al amanecer?
¿Eres tú el que me llama
con la voz de las parejas
somnolientas
al amanecer?
Porque me despierto feliz
por el calor leve
el hambre
el hedor de las sábanas
la luz que vuelve mi pieza en alba
mis ojos cerrados
mi risa apenas contendia.
¿Eres tú?
Me pregunto en el límite del sueño
que se queda en mi boca
que calienta las palabras
para este nuevo día
en que te llamo
como si tuviera las palmas
al sol.
sábado, 2 de noviembre de 2013
tres momentos en la cama
desnudos
cuando duermes.-
todos caen contigo
cuando respiras con el ritmo
de los cerros.-
suben y bajan apenas,
como tu espalda,
como tu lomo,
doblemente desnudo.-
te quedas sin nombre,
te quedas sin cara,
hiedes como centauro,
invades mi cama, mi nariz,
como una manada
que se estrella boca abajo,
desde las nalgas a los hombros.-
yo observo y soy el paisaje.-
me convierto en el silencio
que expande y contrae tus costillas.-
[2] te hundes,
te salta el labio,
como un niño,
abres brazos y piernas,
para marcar el territorio
donde mi mirada termina.-
boca arriba creo escuchar palabras
que salen de tus axilas.-
deposito mi cabeza en el refugio
que rompe tu latido de adicto,
frenético.-
siento la sangre que me puja
los oídos
y, sin embargo,
me aprieto más fuerte a tu tórax
de cobre,
dormido.-
[3] entonces, siento que me bajan
como al Santísimo,
que de mi carne salen rayos de plata,
duros,
como navajas,
que me desvanezco como Cristo,
que soy blanco, sin sabor,
que me desvanezco en tu boca.-
no dices amén.-
no dices: señora, aquí estoy.-
señora de los tormentos
señora del descendimiento
señora decorada de lágrimas
señora de manos de cristal
señora viuda del hijo
señora nacarada de muerte.-
no dices nada,
sólo me comes
y no te arrodillas a rezar.-
sólo nos quedamos como fetos,
en la cama,
plegados de piernas y brazos,
esperando el tercer día que no llega,
la resurrección que no llega,
la lepra que nos abraza,
tu aliento que ahuyenta la primavera.-
amén.-
sábado, 14 de septiembre de 2013
detenida/ desaparecido/
[1] Porque incluso los perros
comen
las migajas debajo de la mesa.
El pan alcanza,
se multiplica,
se parte y se reparte,
para llenar todas las bocas.
El pan, el cuerpo,
se comparte, se desmiga,
se sacia
a sí mismo. Amén.
[2] Mi Señora, no la dejes sola.
No la dejes con su cuerpo.
No la dejes con la mordaza,
con la mano
que aplasta el grito,
la boca,
el cráneo
contra el cemento.
Mi Señora, no la dejes sola,
con las joyas delgadas
que degollan,
que laceran
con líneas de sangre
muñecas y tobillos.
Mi Señora, no dejes que la suban,
no dejes que las aspas truenen el cielo,
no dejes que la vistan de mar,
no dejes que los peces
habiten en su boca.
Señora, lleva el cuerpo a la playa,
que los ojos abiertos
acusen al asesino,
que los brazos abiertos
extiendan el tormento por la arena,
que su descanso no sea descanso,
que su belleza no sea belleza,
porque Tú la casaste con el terror,
solo Tú, Señora,
la dejaste sola,
perdida bajo montañas de agua,
abandonada en la playa,
para atestiguar el Evangelio
del pánico
y del olvido.
[2] Vuelve a tirar las redes vacías.
Los peces palpitan
como las manos que se saludan.
Te dicen, Maestro, que no alcanzan,
que son tan pocos,
pero los pescados saltan
de nuevo vivos,
de nuevo muertos.
Alimentan a diez y a cientos.
Dulces como besos,
en la boca nadan
y son alegría,
porque yo soy pescador de hombres
y mi corazón
tiene forma de ictus. Amén.
[3] Me dices que te desmigas,
que te partes en terrones,
que te deshaces en tierra seca y hedionda.
O que te vuelves de cuero,
como zapato abierto, desgarrado, seco;
que te desfiguras
porque la arena entra a paladas en tu boca,
porque tus ojos se ahogan tras la venda.
¿Qué puedo hacer por ti,
joven combatiente?
¿Acostarme a tu lado y decirte
que no te enfosan,
que no te han convertido en cadáver?
¿Poner mi boca sobre la sangre?
¿Extender la mano
y tomar la bala brillante
que te ofrece el soldado a carcajadas?
¿Qué puedo hacer,
joven combatiente,
para evitar que la metralla
te canonice?
¿Para evitar que el Paraíso en tu boca
entre en el cerco de púas
y se raje
y se haga polvo
y se haga nada?
el agua brota en el desierto/
la sangre brota en tu pecho//
se seca el agua/ se seca la sangre/
el desierto se vuelve pecho/ el pecho, fosa//
