(Dedicado a Santa Margarita María)
Desde el corazón, todo lo puro y verdadero.
Desde el corazón, la caricia que se reserva al niño.
Desde el corazón, la caricia al amante en el coito.
Desde el corazón, la caricia para el amigo ausente.
Desde el corazón, la caricia para la madre mutilada.
Desde el corazón, tu caricia, que me deja desnudo.
Sagrado Corazón, yo cuento contigo.
Sagrado Corazón, me fío de ti.
Sagrado Corazón, yo me entrego a ti.
Sagrado Corazón, estoy seguro de ti.
Porque Cristo ofrece su corazón con llamas
que arden
como mariposas que sueñan con niñas dormidas.
Porque sus manos no tienen llagas.
Porque el Sagrado Corazón es el calor
con que reposo en tu pecho.
Es tu latido que me llena de indulgencia.
Desde el corazón, todo lo puro y verdadero.
Cristo amante es una colección de poemas centrados en la exploración homoerótica, herética y pagana del cristianismo y de la liturgia romana. Cristo amante es el esposo y, por lo tanto, la salvación no mediada, el fuego siempre ardiente y el agua siempre fresca. Cristo amante es el antiguo Cristo de los gnósticos y de las desaparecidas sacerdotisas cristianas.
sábado, 16 de junio de 2007
viernes, 20 de abril de 2007
Domingo de Resurrección
dedicado a M.M.
En mi cuarto oscuro,
tu rostro brilla como brasas,
y tu calor es suave y tierno
y me hace dormir con calma.
Apareces en esta noche,
prefigurando el amanecer de este domingo.
Yo sí te reconozco.
Yo sé que has venido para darme vida.
Esta vida que es alegría
y que es un niño que duerme junto a su madre.
Tus manos son brasas que no queman
y mis sábanas son el lino
en que nos retratamos como amantes.
Yo quisiera mantenerme despierto,
pero es mi tiempo de reposo,
porque mañana calentaré el pan y la leche
para que me sonrías y me beses en la frente.
En mi cuarto oscuro tu rostro brilla como brasas,
y mi calor nos abriga,
en este domingo,
que amanece en mi frente.
En mi cuarto oscuro,
tu rostro brilla como brasas,
y tu calor es suave y tierno
y me hace dormir con calma.
Apareces en esta noche,
prefigurando el amanecer de este domingo.
Yo sí te reconozco.
Yo sé que has venido para darme vida.
Esta vida que es alegría
y que es un niño que duerme junto a su madre.
Tus manos son brasas que no queman
y mis sábanas son el lino
en que nos retratamos como amantes.
Yo quisiera mantenerme despierto,
pero es mi tiempo de reposo,
porque mañana calentaré el pan y la leche
para que me sonrías y me beses en la frente.
En mi cuarto oscuro tu rostro brilla como brasas,
y mi calor nos abriga,
en este domingo,
que amanece en mi frente.
viernes, 6 de abril de 2007
Viernes Santo
dedicado a M.M.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Somos los que eligen la cadera infértil,
en ella derramamos el angelus,
en ella somos hombres cegados por la luna,
en ella reclamamos el beso del hermano.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Queda que me des la mano bajo los olivos,
queda que en este jardín estemos en silencio,
porque hay lugar para los amantes,
silencioso como apóstoles y árboles añosos.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Cuando nos besamos, nos traicionamos,
porque el dolor de orfanato nos enfurece,
y a pesar de la miseria, la diosa nos sonríe,
y pregunta nuestros nombres
y descubre nuestros rostros.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Somos los que eligen la cadera infértil,
en ella derramamos el angelus,
en ella somos hombres cegados por la luna,
en ella reclamamos el beso del hermano.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Queda que me des la mano bajo los olivos,
queda que en este jardín estemos en silencio,
porque hay lugar para los amantes,
silencioso como apóstoles y árboles añosos.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Cuando nos besamos, nos traicionamos,
porque el dolor de orfanato nos enfurece,
y a pesar de la miseria, la diosa nos sonríe,
y pregunta nuestros nombres
y descubre nuestros rostros.
No te engañes, cuando estamos desnudos,
somos niños.
Jueves Santo
dedicado a M.M.
pongo tu pie en mi boca
mojo los dedos con el labio
los cuento con la lengua
acaricio la suave planta con mi cara
porque soy humilde como los seguidores de Cristo
y lavo tu pie
con la saliva que moja el coito
con la saliva que moja el muslo erecto
con la saliva que diluye el semen entre las piernas
yo soy humilde como los obispos en jueves
yo seco tu pie contra mi torso
contra mi ombligo
lo consuelo contra mi perineo
en esta misa en que me miras sorprendido
yo succiono tu pie
lo lleno del agua que compartimos en los besos
y lo dejo limpio
porque yo soy tu señor
porque yo soy la fuente de todo placer
pongo tu pie en mi boca
mojo los dedos con el labio
los cuento con la lengua
acaricio la suave planta con mi cara
porque soy humilde como los seguidores de Cristo
y lavo tu pie
con la saliva que moja el coito
con la saliva que moja el muslo erecto
con la saliva que diluye el semen entre las piernas
yo soy humilde como los obispos en jueves
yo seco tu pie contra mi torso
contra mi ombligo
lo consuelo contra mi perineo
en esta misa en que me miras sorprendido
yo succiono tu pie
lo lleno del agua que compartimos en los besos
y lo dejo limpio
porque yo soy tu señor
porque yo soy la fuente de todo placer
domingo, 1 de abril de 2007
Domingo de Ramos
dedicado a M.M.
Duerme, Mario, abandónate en mi cama.
Toma el aire como los niños cansados
porque ya no estás desnudo ni vestido,
estás a la orilla de un río que cruza el Edén,
y tus brazos y tus piernas son animales dormidos.
Duerme, Mario, que yo velo tu sueño con alas furiosas,
que este jardín está cerrado,
que este jardín está cercado con árboles que crecen de mi corazón,
que más allá del jardín están los perros que ladran con sangre a la luna,
los perros que fuimos en el destierro,
cuando soñábamos con tener manos y rostro.
Duerme, Mario, que sólo a mí los arcángeles me atraviesan con espadas.
Yo estoy aquí para recibirte con palmas.
Yo soy la multitud que agita palmas como ángeles.
Yo te recibo siempre en mi casa,
cuando abres los grandes ojos de niño de David.
Duerme, Mario, abandónate en mi cama.
Toma el aire como los niños cansados
porque ya no estás desnudo ni vestido,
estás a la orilla de un río que cruza el Edén,
y tus brazos y tus piernas son animales dormidos.
Duerme, Mario, que yo velo tu sueño con alas furiosas,
que este jardín está cerrado,
que este jardín está cercado con árboles que crecen de mi corazón,
que más allá del jardín están los perros que ladran con sangre a la luna,
los perros que fuimos en el destierro,
cuando soñábamos con tener manos y rostro.
Duerme, Mario, que sólo a mí los arcángeles me atraviesan con espadas.
Yo estoy aquí para recibirte con palmas.
Yo soy la multitud que agita palmas como ángeles.
Yo te recibo siempre en mi casa,
cuando abres los grandes ojos de niño de David.
[nombre sueño ira]
dedicado a M.M.
Quiero que aparezcas en mi puerta
y que limpies el polvo de tus pies.
Quiero que tengas los brazos llenos
de fruta, de flores y de agua.
Quiero que tu frente
se expanda e ilumine mi casa.
Quiero esos tres regalos para mí:
quiero tu nombre, tu sueño, tu ira.
Quiero que aparezcas en mi puerta
y que limpies el polvo de tus pies.
Quiero que tengas los brazos llenos
de fruta, de flores y de agua.
Quiero que tu frente
se expanda e ilumine mi casa.
Quiero esos tres regalos para mí:
quiero tu nombre, tu sueño, tu ira.
sábado, 17 de febrero de 2007
[llama agua flores]
dedicado a M.M.
Porque la llama de Pentecostés
no sólo debe esperarse con la frente baja,
porque la llama debe querer el prado
y no tener piedad con la hierba seca,
la llama de Pentecostés debe herir como demonios y
como las espadas que cierran el Jardín,
porque la llama debe limpiar
mientras cierras los ojos y te colma el espíritu santo,
porque el beso de Cristo es doloroso
y es un holocausto que arrasa con miserias
y niños con miedo,
sólo así la llama coronará tu cabeza
y tus pies y tu pubis,
sólo así tus manos serían agua y tus besos,
agua de lluvia, fría y transparente,
porque en el Jardín yo he de sumergirme
para que las mujeres liberen palabras
sobre mi cabeza,
ella diría mi nombre y también el tuyo:
“Ve y búscalo en el desierto
“Ve y encuéntralo sediento
“Ve y ofrécele agua
“Porque él es tu esposo,
y en tu cabeza estará la llama
y tus pasos serán húmedos sobre la tierra,
yo haré una corona
y tu cabeza estará coronada de flores rojas,
porque para esto clamé tu nombre en el desierto,
para que me corones con flores blancas,
como tus caderas,
para que me beses como Cristo
y adelantes aquí en la Tierra nuestra muerte
porque en nuestros cuerpos está el Paraíso.
Porque la llama de Pentecostés
no sólo debe esperarse con la frente baja,
porque la llama debe querer el prado
y no tener piedad con la hierba seca,
la llama de Pentecostés debe herir como demonios y
como las espadas que cierran el Jardín,
porque la llama debe limpiar
mientras cierras los ojos y te colma el espíritu santo,
porque el beso de Cristo es doloroso
y es un holocausto que arrasa con miserias
y niños con miedo,
sólo así la llama coronará tu cabeza
y tus pies y tu pubis,
sólo así tus manos serían agua y tus besos,
agua de lluvia, fría y transparente,
porque en el Jardín yo he de sumergirme
para que las mujeres liberen palabras
sobre mi cabeza,
ella diría mi nombre y también el tuyo:
“Ve y búscalo en el desierto
“Ve y encuéntralo sediento
“Ve y ofrécele agua
“Porque él es tu esposo,
y en tu cabeza estará la llama
y tus pasos serán húmedos sobre la tierra,
yo haré una corona
y tu cabeza estará coronada de flores rojas,
porque para esto clamé tu nombre en el desierto,
para que me corones con flores blancas,
como tus caderas,
para que me beses como Cristo
y adelantes aquí en la Tierra nuestra muerte
porque en nuestros cuerpos está el Paraíso.
domingo, 7 de enero de 2007
Cristo amante publicado

Para Navidad decidí sacar algunas copias impresas de Cristo amante, para regalar a la familia y a los amigos. Es un cuadernillo de 24 páginas cosido y con algo de cola fría. Son los mismos poemas del blog, pero no todos y con muchas correcciones. Sin embargo, la versión escrita es la definitiva y no voy a hacer cambios en el blog. Los he ido entregando de a poco y con la esperanza de que sean leídos. En términos bien melodramáticos, el librillo es un trozo de todo lo que tengo y por eso considero valioso compartirlo.
De ahora en adelante, los nuevos poemas van a ser apostillas al Cristo amante. No sé si vaya a abandonar el tema. Lo veo difícil en la medida que mi karma es estar solo y la llegada del compañero es para mí como la natividad, la resurrección y la segunda venida de Cristo, todo junto. A pesar de mis más pesimistas predicciones, creo que poco a poco mi fe se vuelve pagana y que mis oraciones me dan paz. Esta es la segunda razón para no dejar este blog. Que siga creciendo y que pronto vuelva a mutar de agua en vino, y de html en libro.
viernes, 8 de diciembre de 2006
Hieros gamos
[1] En el jardín te espero.
Ahí donde me cubriste de mortajas
y me dejaste
en la noche --como animal herido.
Ahí donde me dejaste con la boca seca
y el pecho desierto.
En el jardín te espero.
¿Hasta dónde debo descender?
¿Hasta dónde debo recordar?
Porque extiendo la mano y no te encuentro
y pienso que no simulo
--que soy un niño muerto.
En el jardín te espero.
Porque sólo yo debo adivinar el amanecer,
sólo yo debo alegrarme del agua y la sombra,
de los olivos y de tu boca,
porque no puedo buscarte
estando yo perdido.
En el jardín te espero.
Tiemblo, no de frío, no de fiebre.
Tiemblo como el leproso en las escalas del templo.
Tiemblo como la puta.
Tiemblo porque no soy digno de entrar
en tus mejillas o en tus abrazos.
En el jardín te espero.
El que tenga ojos para ver, que ame.
El que tenga oídos para ver, que sea piadoso con su alma.
Sólo llega a mí quien viene a través del amante.
Secretamente, nosotros somos
el camino, la verdad y la vida.
En el jardín te espero.
[2] En el jardín, de mis manos brota agua.
En el jardín, el sol no oscurece mi rostro.
En el jardín, tengo las caderas de Adán.
En el jardín, estoy tranquilo como la paloma.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
Acércate a mis manos a beber.
Ven y siente el calor de mis mejillas.
Junta tus caderas a las mías.
Recíbeme entre tus manos y siente mis latidos.
¡Amanezco, y yo sí pido que me toques!
Porque eres mi esposo, luz de luces.
Este hijo que te ofrezco soy yo mismo
y las mujeres que me acompañan,
las que lloran y ríen, aman y odian,
somos tuyas, tuyos, yo soy tuyo.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
¿Ahora me puedo levantar?
¿Puedo dejar que caiga el lino blanco?
¿Puedo verter del alabastro el semen
dulce y puro sobre tus vellos oscuros?
Porque tu sonrisa es el sol y tus besos la luna.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
[3] Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
Beso tus manos y tus pies
y caen las cuatro esquinas del mundo.
Beso tu frente y no eres el Hijo de Dios.
Con el verbo me dices que me amas,
pero con el cuerpo nos amamos.
Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
Tu boca será manzana mordida.
Tu muslo, la tierra prometida.
Leche y miel verterás sobre mi ombligo.
¡Con razón lo hombres te aman!
Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
[4] La señora me ha dicho
que me desnude
y me acerque al agua.
Sube y cae como cascada.
Se extiende como lago vertical.
Es un espejo.
La constelación de Piscis me corona.
"Señora,
¿un niño ha nacido?,
¿quién ha nacido?".
Nuestra señora permanece callada.
Sara -que tiene las manos de Cristo-
se ríe.
"¿Es acaso mi esposo?
¿Es la imagen del Maestro?".
La imagen me sonríe
y tiene el muslo erecto.
Piscis se transforma en la paloma
y la señora susurra:
"Este es mi hijo bienamado".
Entonces entiendo:
Esta natividad es mía.
Ahí donde me cubriste de mortajas
y me dejaste
en la noche --como animal herido.
Ahí donde me dejaste con la boca seca
y el pecho desierto.
En el jardín te espero.
¿Hasta dónde debo descender?
¿Hasta dónde debo recordar?
Porque extiendo la mano y no te encuentro
y pienso que no simulo
--que soy un niño muerto.
En el jardín te espero.
Porque sólo yo debo adivinar el amanecer,
sólo yo debo alegrarme del agua y la sombra,
de los olivos y de tu boca,
porque no puedo buscarte
estando yo perdido.
En el jardín te espero.
Tiemblo, no de frío, no de fiebre.
Tiemblo como el leproso en las escalas del templo.
Tiemblo como la puta.
Tiemblo porque no soy digno de entrar
en tus mejillas o en tus abrazos.
En el jardín te espero.
El que tenga ojos para ver, que ame.
El que tenga oídos para ver, que sea piadoso con su alma.
Sólo llega a mí quien viene a través del amante.
Secretamente, nosotros somos
el camino, la verdad y la vida.
En el jardín te espero.
[2] En el jardín, de mis manos brota agua.
En el jardín, el sol no oscurece mi rostro.
En el jardín, tengo las caderas de Adán.
En el jardín, estoy tranquilo como la paloma.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
Acércate a mis manos a beber.
Ven y siente el calor de mis mejillas.
Junta tus caderas a las mías.
Recíbeme entre tus manos y siente mis latidos.
¡Amanezco, y yo sí pido que me toques!
Porque eres mi esposo, luz de luces.
Este hijo que te ofrezco soy yo mismo
y las mujeres que me acompañan,
las que lloran y ríen, aman y odian,
somos tuyas, tuyos, yo soy tuyo.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
¿Ahora me puedo levantar?
¿Puedo dejar que caiga el lino blanco?
¿Puedo verter del alabastro el semen
dulce y puro sobre tus vellos oscuros?
Porque tu sonrisa es el sol y tus besos la luna.
Porque eres mi esposo, luz de luces.
[3] Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
Beso tus manos y tus pies
y caen las cuatro esquinas del mundo.
Beso tu frente y no eres el Hijo de Dios.
Con el verbo me dices que me amas,
pero con el cuerpo nos amamos.
Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
Tu boca será manzana mordida.
Tu muslo, la tierra prometida.
Leche y miel verterás sobre mi ombligo.
¡Con razón lo hombres te aman!
Y me acercaré a tu cuerpo
que llena de alegría mi juventud.
[4] La señora me ha dicho
que me desnude
y me acerque al agua.
Sube y cae como cascada.
Se extiende como lago vertical.
Es un espejo.
La constelación de Piscis me corona.
"Señora,
¿un niño ha nacido?,
¿quién ha nacido?".
Nuestra señora permanece callada.
Sara -que tiene las manos de Cristo-
se ríe.
"¿Es acaso mi esposo?
¿Es la imagen del Maestro?".
La imagen me sonríe
y tiene el muslo erecto.
Piscis se transforma en la paloma
y la señora susurra:
"Este es mi hijo bienamado".
Entonces entiendo:
Esta natividad es mía.
sábado, 18 de noviembre de 2006
Cinco traducciones de Aimee Mann

Las canciones de Aimee Mann siempre me han gustado por sus letras. Son tristes, deprimentes y llenas de amor disfuncional, lo sé, pero me conmueven. Supongo que Aimee y yo debemos estar igualmente cagados de la cabeza. Aquí dejo traducciones de cinco canciones que son las que seleccionaría de sus álbumes, si quisiera que alguien las escuchara junto a mí. "Video" es de "The Forgotten Arm" (2005), "It's not" de "Lost in Space" (2002), "You do" de "Bachelor #2" (1999), "Save me" de la película "Magnolia" y "Amateur" de "I'm with Stupid" (1995). Si bien son casi traducciones literales, presento las letras en formato de poema, con una secuencia que coloca el estribillo sólo una vez. A ver si hago luego lo mismo con "The Divine Comedy".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)