Este lunes 15 de septiembre (día de Nuestra Señora de los Dolores) presento la segunda edición de Cristo amante, con Apostillas y poemas Antes de Cristo amante. Espero que mi casa, sea la "casa de luz" de mi poema Derrota al Tarot, junto a mi familia y amigos en ese modesto evento. Esto forma parte de mis buenos propósitos. Siento, por primera vez, que estoy en una verdadera encrucijada y que la danza del Tarot, la danza generosa y mezquina de la diosa, me invita a tomar decisiones. Quedas invitada, quedas invitado.
Cristo amante es una colección de poemas centrados en la exploración homoerótica, herética y pagana del cristianismo y de la liturgia romana. Cristo amante es el esposo y, por lo tanto, la salvación no mediada, el fuego siempre ardiente y el agua siempre fresca. Cristo amante es el antiguo Cristo de los gnósticos y de las desaparecidas sacerdotisas cristianas.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
domingo, 10 de agosto de 2008
Derrota al Tarot
Si te recibo en mi casa,
te digo:
desnuda tus pies, pues estás en tierra santa.
Si te recibo en mi cama,
te digo:
no temas a esta llama que arde sin quemar.
Tú ya no eres un hombre derrotado,
sino un niño
sin cicatriz en la cara.
Me preguntas: ¿quién eres?
Y yo te respondo: yo soy el que soy,
el señor que velará tu sueño,
el padre que cuidará tus pasos.
Hundes la cara en las sábanas
y dudas:
¿por qué me has elegido?
Porque yo he decidido derrotar al Tarot.
Yo he decidido que esta casa
sea de puertas y ventanas abiertas,
que sea casa de luz,
que tú y yo la habitemos
con la sonrisa del pueblo liberado
y con las manos unidas
que abren mares
y hacen brotar agua de la roca.
te digo:
desnuda tus pies, pues estás en tierra santa.
Si te recibo en mi cama,
te digo:
no temas a esta llama que arde sin quemar.
Tú ya no eres un hombre derrotado,
sino un niño
sin cicatriz en la cara.
Me preguntas: ¿quién eres?
Y yo te respondo: yo soy el que soy,
el señor que velará tu sueño,
el padre que cuidará tus pasos.
Hundes la cara en las sábanas
y dudas:
¿por qué me has elegido?
Porque yo he decidido derrotar al Tarot.
Yo he decidido que esta casa
sea de puertas y ventanas abiertas,
que sea casa de luz,
que tú y yo la habitemos
con la sonrisa del pueblo liberado
y con las manos unidas
que abren mares
y hacen brotar agua de la roca.
Deja que mi corazón
Que mi corazón se eleve
como la luna en una noche fría.
Que mi corazón se extienda
como el paisaje del pescador hambriento.
Que mi corazón se desprenda
como la canción de la madre temerosa.
Que mi corazón se alze
y llene de luz el cuarto de los niños.
Que mi corazón me abandone
como yo me abandono en Cristo.
Que mi corazón vaya hacia ti,
y no te despierte,
y no te llame,
y no me delate,
porque frío, hambre, miedo, infancia, es mi corazón.
como la luna en una noche fría.
Que mi corazón se extienda
como el paisaje del pescador hambriento.
Que mi corazón se desprenda
como la canción de la madre temerosa.
Que mi corazón se alze
y llene de luz el cuarto de los niños.
Que mi corazón me abandone
como yo me abandono en Cristo.
Que mi corazón vaya hacia ti,
y no te despierte,
y no te llame,
y no me delate,
porque frío, hambre, miedo, infancia, es mi corazón.
jueves, 10 de julio de 2008
Corintios 1:13
Si hablara todas las lenguas
y tuviera la voz de los ángeles,
pero me faltara el amor,
mi voz sonaría como bronce
o como platillos.
Si pudiera profetizar
y si conociera todos los misterios
y toda la ciencia,
si tuviera la fe para mover montañas,
pero me faltara el amor,
nada sería.
Si regalara todos mis bienes
y si entregara mi cuerpo a las llamas,
pero me faltara el amor,
de nada me aprovecharía.
El amor es paciente,
el amor es bueno,
no es celoso,
no es soberbio,
no es engreído,
no es ambicioso,
no busca su propio interés,
no se enoja,
no toma en cuenta lo malo,
no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad,
todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo perdura.
El amor nunca acabará.
Las profecías desaparecerán,
las lenguas acabarán,
la ciencia se destruirá.
Porque en parte conocemos y en parte profetizamos,
y cuando llegue lo que es perfecto,
lo que es parcial desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño,
pensaba como niño, razonaba como niño,
pero cuando me hice hombre
dejé las cosas de niño.
Ahora vemos las cosas en un espejo,
en enigma,
pero entonces las veremos cara a cara.
Ahora conozco sólo en parte,
pero entonces conoceré como yo soy conocido.
Existen la fe, la esperanza y el amor,
las tres,
pero la mayor de ellas es el amor.
y tuviera la voz de los ángeles,
pero me faltara el amor,
mi voz sonaría como bronce
o como platillos.
Si pudiera profetizar
y si conociera todos los misterios
y toda la ciencia,
si tuviera la fe para mover montañas,
pero me faltara el amor,
nada sería.
Si regalara todos mis bienes
y si entregara mi cuerpo a las llamas,
pero me faltara el amor,
de nada me aprovecharía.
El amor es paciente,
el amor es bueno,
no es celoso,
no es soberbio,
no es engreído,
no es ambicioso,
no busca su propio interés,
no se enoja,
no toma en cuenta lo malo,
no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad,
todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo perdura.
El amor nunca acabará.
Las profecías desaparecerán,
las lenguas acabarán,
la ciencia se destruirá.
Porque en parte conocemos y en parte profetizamos,
y cuando llegue lo que es perfecto,
lo que es parcial desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño,
pensaba como niño, razonaba como niño,
pero cuando me hice hombre
dejé las cosas de niño.
Ahora vemos las cosas en un espejo,
en enigma,
pero entonces las veremos cara a cara.
Ahora conozco sólo en parte,
pero entonces conoceré como yo soy conocido.
Existen la fe, la esperanza y el amor,
las tres,
pero la mayor de ellas es el amor.
jueves, 5 de junio de 2008
Oración a la diosa
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
extiendo mis mantas y mi casa se amplía.
La diosa vestida de estrellas hace el arco sobre el mundo
y yo soy el falo de este hombre extendido.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
extiendo las llamas y esta danza comienza.
La diosa levanta el brazo y quiebra la cadera,
alza la pierna y su mano, es cinco diosas candentes.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
el mar tiene espuma para uno y mil nacimientos.
La diosa tiene párpados geométricos como útero.
La diosa atrae amantes a la costa de mi cama.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
está mi casa con ventanas y puertas amables.
La diosa es la niña que porta el bálsamo de reyes,
ella me unge con mi nombre y yo soy el hombre
que elige el Tarot y el camino ya pisado por Cristo.
extiendo mis mantas y mi casa se amplía.
La diosa vestida de estrellas hace el arco sobre el mundo
y yo soy el falo de este hombre extendido.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
extiendo las llamas y esta danza comienza.
La diosa levanta el brazo y quiebra la cadera,
alza la pierna y su mano, es cinco diosas candentes.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
el mar tiene espuma para uno y mil nacimientos.
La diosa tiene párpados geométricos como útero.
La diosa atrae amantes a la costa de mi cama.
A los cuatro puntos donde apunto la mirada
está mi casa con ventanas y puertas amables.
La diosa es la niña que porta el bálsamo de reyes,
ella me unge con mi nombre y yo soy el hombre
que elige el Tarot y el camino ya pisado por Cristo.
sábado, 29 de marzo de 2008
Resurrección
Es esta palabra que me invita el maestro.
Es esta palabra con que me amortaja.
Es esta palabra en que me deja solo tras la piedra,
y tengo miedo y las llamas me dicen:
Esta zarza arde para quemarte duro,
para dejarte por fin descalzo.
Y deseo que tengas miedo,
porque siempre va a estar solo,
porque siempre serás el niño solo en el Jardín.
Pero esta es la palabra que me invita el maestro.
El rabí me dice:
Las cenizas arman un desierto con un camino
de cuarenta noches,
de putos sagrados, cuidades imperiales,
y casas hechas de pan.
¿Es eso lo que quieres, amigo?
¿Es eso lo que deben quemar las llamas?
Es esta palabra que me invita el maestro.
La palabra con que me une a mi madre,
a mi padre tranquilo como montaña.
Y yo digo entonces: YO QUIERO.
Yo quiero el Jardín en que dormimos desnudos,
el vino de Canaán,
la manzana que mordemos felices,
el ciervo que no huye porque está herido,
la luz del Espíritu Santo que es mujer y hermana.
Es esta palabra que me invita el maestro.
Yo quiero que te levantes.
Yo quiero que seas el esposo.
Yo quiero que seas el apóstol.
Yo quiero que seas fértil como la liebre,
y perfecto como el huevo de Pascua.
Es esta la palabra que me invita mi maestro:
Levántate, camina, tú eres mi bien amado.
Es esta palabra con que me amortaja.
Es esta palabra en que me deja solo tras la piedra,
y tengo miedo y las llamas me dicen:
Esta zarza arde para quemarte duro,
para dejarte por fin descalzo.
Y deseo que tengas miedo,
porque siempre va a estar solo,
porque siempre serás el niño solo en el Jardín.
Pero esta es la palabra que me invita el maestro.
El rabí me dice:
Las cenizas arman un desierto con un camino
de cuarenta noches,
de putos sagrados, cuidades imperiales,
y casas hechas de pan.
¿Es eso lo que quieres, amigo?
¿Es eso lo que deben quemar las llamas?
Es esta palabra que me invita el maestro.
La palabra con que me une a mi madre,
a mi padre tranquilo como montaña.
Y yo digo entonces: YO QUIERO.
Yo quiero el Jardín en que dormimos desnudos,
el vino de Canaán,
la manzana que mordemos felices,
el ciervo que no huye porque está herido,
la luz del Espíritu Santo que es mujer y hermana.
Es esta palabra que me invita el maestro.
Yo quiero que te levantes.
Yo quiero que seas el esposo.
Yo quiero que seas el apóstol.
Yo quiero que seas fértil como la liebre,
y perfecto como el huevo de Pascua.
Es esta la palabra que me invita mi maestro:
Levántate, camina, tú eres mi bien amado.
martes, 18 de marzo de 2008
Corintios 1:13
Puedo cerrar aquí esta secuencia de poemas. Están dedicados a tres personas. Lo bueno es que me motivaron a retomar la retórica del esposo. Es el arquetipo que toma la forma Cristo. Yo soy el personaje que pasa por un propio via crucis, que es la más grande metáfora de la salvación personal. La muerte y la resurrección son simbólicas. Son como La Muerte y La Torre en las cartas del Tarot. Es una esperanza. Es pensar que las propias transformaciones pueden llevarme a ese estado en que dejo de ser pobre, y puedo entregar agua y alimento desde mis manos. Edén, le llaman. El Reino de Este Mundo. La Nueva Jerusalén. Yo mismo transmigrado en Esposo y Cristo. Amén.
Oración de Getsemaní
dedicado a j.c.l.
Cuando me aventuro solo
en mi pieza y entro al jardín
silencioso de olivos,
confío en encontrarte a pesar de estar
todos dormidos.
En este lugar de oraciones temblorosas
no pido que apartes esta copa.
La bebo completa mientras estrecho tu espalda.
Y podrán mis amigos sacar las espadas,
pero yo te sonrío y espero tu beso,
con que me traicionas
y me raptas a esa vida,
en que tu risa llena el jardín,
y las mujeres nos encuentran en domingo
resucitados como hermanos.
Cuando me aventuro solo
en mi pieza y entro al jardín
silencioso de olivos,
confío en encontrarte a pesar de estar
todos dormidos.
En este lugar de oraciones temblorosas
no pido que apartes esta copa.
La bebo completa mientras estrecho tu espalda.
Y podrán mis amigos sacar las espadas,
pero yo te sonrío y espero tu beso,
con que me traicionas
y me raptas a esa vida,
en que tu risa llena el jardín,
y las mujeres nos encuentran en domingo
resucitados como hermanos.
sábado, 15 de marzo de 2008
Qui salvandos salvas gratis
Dedicado a j.c.l.
Yo predico con lágrimas que son torrente,
que es agua que escapa y cae sobre mi cara.
Yo predico esta pena que es humedad oscura.
Y por eso pido perdón:
Pido perdón por estar solo.
Pido perdón por hablar solo.
Pido perdón por esperarte.
Pido perdón por ser cristo muerto.
Pido perdón por ser puta y niño dormido.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Entre sábanas paso cuarenta días,
con demonios que follan dormidos.
Paso los cuarenta días sudando, besando, lamiendo:
hostias saladas, entrepierna ácida, bocas que se rechazan.
“No sólo de pan vive el hombre”, me dicen.
Y yo les respondo: “No me quites el pan de cada día”.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Y en esta iluminación en que Cristo es mi esposo,
en esta plegaria que se enreda en mi frente como flores de boda,
en esta soledad que se abre como camino a Jerusalén,
yo dudo.
Yo dudo y la fe brota como leche en el desierto.
Y Cristo dice con mi voz de niña: “En la duda
está la fe, dudando crees en mí,
sigue en la duda que enciende la llama
sobre tu cabeza,
y espera con calma como en Pentecostés”.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Yo soy el señor, yo soy el bien amado,
felices los invitados a esta cena:
en que las llamas limpian las bocas
y el vino humedece las palabras.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Yo predico con lágrimas que son torrente,
que es agua que escapa y cae sobre mi cara.
Yo predico esta pena que es humedad oscura.
Y por eso pido perdón:
Pido perdón por estar solo.
Pido perdón por hablar solo.
Pido perdón por esperarte.
Pido perdón por ser cristo muerto.
Pido perdón por ser puta y niño dormido.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Entre sábanas paso cuarenta días,
con demonios que follan dormidos.
Paso los cuarenta días sudando, besando, lamiendo:
hostias saladas, entrepierna ácida, bocas que se rechazan.
“No sólo de pan vive el hombre”, me dicen.
Y yo les respondo: “No me quites el pan de cada día”.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Y en esta iluminación en que Cristo es mi esposo,
en esta plegaria que se enreda en mi frente como flores de boda,
en esta soledad que se abre como camino a Jerusalén,
yo dudo.
Yo dudo y la fe brota como leche en el desierto.
Y Cristo dice con mi voz de niña: “En la duda
está la fe, dudando crees en mí,
sigue en la duda que enciende la llama
sobre tu cabeza,
y espera con calma como en Pentecostés”.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
Yo soy el señor, yo soy el bien amado,
felices los invitados a esta cena:
en que las llamas limpian las bocas
y el vino humedece las palabras.
Yo te amo por mi gracia
Por mi gracia yo me salvo
domingo, 23 de diciembre de 2007
Poema de Navidad
dedicado a p. y a mis amigos
Tú pones a mis pies mirra, incienso y azufre,
y me regalas, con tu sonrisa,
el ángel de ira que ahuyenta a los pastores.
“Bienaventuradas las mujeres
de corazón generoso como los ríos”, grita la ira.
Ella abre paso a los reyes Muerte, Vergüenza y Cobardía,
y ellos buscan en mi brazos al niño bajo la estrella,
y en mis pies sangrantes, a la luna menguante.
Por todo esto, en esta Navidad vacía,
en esta natividad de yeso pintado,
es justo decirte:
Yo sé que Gala no existe.
Yo sé que la tierra no nos paga
ni le debemos nada a ella,
pero te insisto:
(una niña ha nacido)
En este domingo de 25 de diciembre,
Cristo nos acompaña
y Gala sale corriendo a recibir sus regalos
que somos tú y yo,
bajo el mismo techo, en la misma cama,
(tú eres mi hijo) (yo soy tu hijo)
domine iesu, filius patris
Tú pones a mis pies mirra, incienso y azufre,
y me regalas, con tu sonrisa,
el ángel de ira que ahuyenta a los pastores.
“Bienaventuradas las mujeres
de corazón generoso como los ríos”, grita la ira.
Ella abre paso a los reyes Muerte, Vergüenza y Cobardía,
y ellos buscan en mi brazos al niño bajo la estrella,
y en mis pies sangrantes, a la luna menguante.
Por todo esto, en esta Navidad vacía,
en esta natividad de yeso pintado,
es justo decirte:
Yo sé que Gala no existe.
Yo sé que la tierra no nos paga
ni le debemos nada a ella,
pero te insisto:
(una niña ha nacido)
En este domingo de 25 de diciembre,
Cristo nos acompaña
y Gala sale corriendo a recibir sus regalos
que somos tú y yo,
bajo el mismo techo, en la misma cama,
(tú eres mi hijo) (yo soy tu hijo)
domine iesu, filius patris
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